sábado, 28 de marzo de 2015
martes, 29 de julio de 2014
Accésit
Me alegro mucho de haber conseguido un accésit en el II concurso colaborativo de Cuentos para el andén. Mi micro se publicará en el nº 30 de la revista Cuentos para el andén en el mes de septiembre. Os lo dejo aquí, para abrir boca.
Sic transit gloria mundi
El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre; el
intenso olor a tabaco; la botella de ginebra medio vacía; el libro de Cernuda
tirado en el suelo; la foto de su boda partida en dos; la luz difusa de una
lámpara de mesa; la tele apagada, sin vida…
El niño siente un enorme desasosiego. Con casi aprensión o
asco, se acerca más al cuerpo rígido de su padre. Primero le toca las medias
rojas de seda. Luego, haciendo un ligero escorzo, mira por debajo de la
minifalda que lleva puesta.
lunes, 19 de mayo de 2014
Nueva antología de microrrelatos. Despojos del REC
La idea de publicar una antología de microrrelatos no es nueva. Muchas son las que tenemos a vuestra disposición en Diarium. Lo que hace diferente a DESPOJOS del REC, es que se trata de un proyecto tremendamente participativo donde 70 escritores y 70 ilustradores se han unido para construir un libro que va mucho más allá de lo que es una antología tradicional.
Sin ánimo de ser una reivindicación, sí que explora esa incertidumbre subjetiva que rodea cualquier concurso artístico. En este libro se recogen los mejores microrrelatos (según los 70 autores del libro) que participaron sin suerte en el concurso Relatos en Cadena de la SER. Se trata de 201 microrrelatos que bien podrían haber accedido a esas finales y sin embargo no lo hicieron. En ningún caso decimos que sean mejores que los escogidos en su día por el jurado, pero si decimos que tienen calidad suficiente para haber sido escogidos, siendo conscientes que solo tres de los más de 700 relatos que llegan a la SER cada semana pueden ser escogidos como finalistas.
Tres de mis microrrelatos están incluidos en esta antología que acaba de presentarse en Barcelona.
domingo, 23 de febrero de 2014
Audio
En el blog de Mar Glez Los jardines de Puck se puede escuchar la lectura de mi microrrelato Diccionario, publicado por la editorial Talentura en el libro colectivo "De Antología. La logia del microrrelato" (2013). También me acompaña en esos jardines un texto del escritor Pablo González.
jueves, 23 de enero de 2014
Cuaderno de citas
(Publiqué este artículo hace unos años en un periódico de Algeciras, ya no recuerdo cuál. Lo traigo ahora aquí por si a alguien le sugiere algo)
1.
Dice Lobo Antunes que la literatura no se enseña pero se aprende. Tal vez. Para
casi todas las cuestiones importantes de la vida podría aplicarse esta
sentencia. O no. Que un escritor pondere algo viene a ser tanto como que otro
escritor le enmiende la plana afirmando lo contrario. Así lo pensaba Augusto
Monterroso cuando dejó escrito que
"los escritores no siempre se alegran mucho de ver elogiados a sus
colegas. Lo contrario suele ser lo común". Lucha por la existencia, lucha
por ganar las páginas de los libros de historia de la literatura. O por figurar
en un lugar destacado en los salones de la sociedad literaria. En esto último
los verdaderamente grandes fueron los moralistas franceses del dieciocho. Ahí
estaban Joubert ("un gran número de libros hace perder el gusto de leerlos
y mata el placer"), La Rochefoucauld ("a menudo perdonamos a quienes
nos aburren, pero no podemos perdonar a quienes nosotros aburrimos"),
Voltaire ("sólo los idiotas no se contradicen tres o cuatro veces al
día"). En resumen, nada del todo rotundo podemos aprender de algo que en
realidad no pude enseñarse. Pensar lo contrario sería pasar por ingenuo. ¿O es
que a estas alturas hay alguien convencido de que leyendo se aprende a vivir? 2.
"La literatura y la vida guardan a veces la misma relación que el
interruptor y la vida; es decir, que oprimes la vida y se enciende la
literatura" (Juan José Millás). 3. ¿Por qué se lee entonces? O
mejor aún, ¿por qué se escribe? En propiedad deberían ser los propios
escritores quienes nos contestasen con absoluta rotundidad, pero ya sabemos que
la gama de respuestas es infinita. Tolstoi decía que su objetivo era la gloria
literaria, Roberto Bolaño afirmaba que escribía para no gustar y Cervantes
aseguraba que no hay libro tan malo que no contenga algo bueno. Los motivos de
la escritura son, pues, inescrutables, como los de la vida. De manera que
escribir, leer, seguirá siendo un misterio más por descifrar, como vivir. 4.
Hay quien, como Juan Bonilla, apunta una posibilidad más a la hora de intentar
entender las razones de que se escriba. Tal vez de todas las que he leído es la
más desconcertante y a la vez la más literaria, porque según él los libros no
se escriben para ser leídos sino para que ellos nos lean a nosotros, y,
mientras los leemos ellos nos escriban y nos conviertan en personajes suyos,
alimentando nuestra biografía, porque un libro importante no se conforma con
ser una lectura sino que logra alzarse a la condición de suceso biográfico y
entra, así, a formar parte de nosotros mismos como un episodio más de lo que va
siendo nuestra vida. Leer sería, entonces, una comunión entre la ficción y la
realidad. Y entrar en las páginas de un libro equivaldría a entrar en los
rincones desconocidos de uno mismo. 5. "Cualquier relato, el menor
relato, modifica la vida" (Arcadi Espada). He aquí, en fin, el mejor modo
de reivindicar la lectura. Si no sabemos para qué se escribe, al menos nos
queda el consuelo de esperar contentarnos con leer para dejar de ser quienes
creemos que somos y ser, paradójicamente, pura literatura. Abramos, pues, las
páginas de un buen libro para que sea él el que nos lea. Quizá nos acabe
diciendo lo que nosotros mismos nos decimos a diario. O quizá no. Todo es
posible.
lunes, 9 de diciembre de 2013
Entrevista
(Foto: Candela Mirabent)
Estas son las respuestas a la entrevista que me hizo Nancy Benazeth para Lectures d'ailleurs
1) Tradabordo. ¿Cuánto hace que escribe y qué lo impulsó a escribir?
Estas son las respuestas a la entrevista que me hizo Nancy Benazeth para Lectures d'ailleurs
1) Tradabordo. ¿Cuánto hace que escribe y qué lo impulsó a escribir?
Ricardo Álamo. De la misma manera que uno habla muchas veces sin pretender nada, por puro arte y juego de hablar (César González Ruano dixit), en mi caso escribo sin más pretensión que la de escribir por escribir. Cualquier otra pretensión me parecería excesiva, por no decir pretenciosa. Ignoro por tanto si la literatura debe tener una finalidad, y en el caso de que la tuviera habría que preguntarle también al lector qué le impulsa a leer. Lo probable es que quien lee lo haga porque no concibe una vida sin libros, y por lo mismo se podría decir que quien escribe lo hace porque no se imagina siendo sin escribir.
Hace años que escribo.
2) T. ¿Qué clase de lector es?
R. A. Uno no sabe con certeza qué clase de lector es hasta que no se da cuenta de que el verdadero escritor es aquel que se juega la vida en cada palabra. Tener conciencia de que al leer a los demás nos leemos a nosotros mismos. Descubrir con el tiempo, con mucha lectura detrás, que la realidad en la que uno vive no es lo único que existe, que si somos lo que somos depende en gran parte de lo que leemos –si somos lectores asiduos, claro, como es mi caso.
3) T. ¿Cuáles han sido sus principales fuentes de inspiración llegado el momento de escribir – ya sean del campo literario u otros?
R. A. Neruda dijo que se escribía para seducir a las mujeres. He ahí una fuente de inspiración, tan válida como otra cualquiera. Por otra parte, puedo decir que hay una nómina de autores en los que me querría ver reflejado, a veces en un estilo conciso y afilado, a veces por el contrario en uno más barroco o abigarrado. No tengo, pues, un solo padre literario.
4) T. ¿Cuando escribe, piensa en el « lector », si así fuera, quién / cómo / dónde está?
R. A. Soy de la opinión de que en literatura sólo hay dos situaciones: persigue uno al lector o trata de liberarse de él. En el primer caso se escriben best-sellers. Por el contrario, en el segundo caso se escribe sin más. Es obvio que yo no escribo best-sellers ni por asomo.
5) T. ¿Nos puede hablar un poco de los cuentos traducidos aquí?
R. A. Creo que los tres microrrelatos que habéis traducido (Una película de las de antes, El mendigo y Cumpleaños) son tres ejemplos de la diversidad de estilos en los que me muevo. En el primer caso, late el sonido de una cuerda inquietante, cercana al género del suspense –en un claro homenaje a “Psicosis” de Hitchcock-. Mientras que en el relato de El mendigo prima más la visión descarnada, fría, rayana con el realismo o el golpe seco con que suele martillearnos la actualidad. En el último texto, he querido llenar de humor una escena que en sí misma no es nada humorística, pero en la que si el lector adopta la debida distancia puede encontrar una bocanada de gracia en la desgracia.
6) T. ¿Qué impresión le causa saber que sus cuentos han sido traducido?
R. A. Sorpresa y extrañeza. Como cuenta Borges que le decía su padre: “Hijo, este mundo es tan raro que hasta puede que exista el Espíritu Santo”. Pues eso, que si ya es raro que uno escriba, más raro todavía es verse traducido. Pero no voy a mentir: es una sensación muy agradable, como beber champán en fin de año.
7) T. ¿Qué opinión le merecen las nuevas tecnologías en lo que a literario se refiere?
R. A. Habrá que esperar un tiempo. El necesario para ver el resultado de la decantación de los textos que se escriben en los nuevos formatos, de clara tendencia hacia lo breve. Pero no hay que olvidar que las formas de escritura están todas prácticamente inventadas. Lo que se dirime en la red es, más que el tipo de escritura, el tipo de lector del futuro, si será un lector rabiosamente partidario de la escritura de vuelo largo o de vuelo corto. En cualquier caso no hay que olvidar que los lectores existen gracias a que existen los escritores, y éstos, no lo olvidemos, tienen siempre la última palabra y escribieran lo que quieran escribir, corto o largo.
8) T. ¿Si estuviera en el lugar de Rilke, qué consejos le daría a un « joven poeta / escritor »?
R. A. No me gusta dar consejos. Soy machadiano. Pero si tuviera que aconsejarle a un joven escritor o a alguien que empieza a escribir, le recordaría lo que el padre de Borges le dijo a éste: escribe mucho, corrige mucho y nunca tengas prisa por publicar.
martes, 19 de noviembre de 2013
TRADUCCIÓN AL FRANCÉS
Aquí van tres de mis textos traducidos al francés, gracias a la encomiable labor que están llevando a cabo Nancy Benazeth y Caroline Lepage de la Universidad de Burdeos dentro del proyecto Lectures d'ailleurs.
« Un bon vieux film », « Le
mendiant », Traduction de l'espagnol:
Nancy Benazeth / Caroline
Lepage (Université de Bordeaux 3 / Université de Poitiers)
« Anniversaire », Traduction
de l'espagnol: Nancy Benazeth (Université de Bordeaux 3)
« Un bon vieux film »
— Si ça ne vous ennuie pas, prenez la file de gauche pour
payer.
Docile, Monsieur García s'exécute.
Dans son chariot, il
transporte un sèche-cheveux, des ciseaux et un kit complet de maquillage pour
femme. Tandis qu'il attend, il fait l'inventaire : il a
oublié l’ensemble culotte et soutien-gorge noir, ainsi que les bas thermiques
assortis. L’hiver est très rude. Peut-être faudrait-il
également acheter un fichu en laine ou une écharpe. Enfin, il verra. Pour
l’instant, il doit d’abord rentrer chez lui, sortir le cadavre de sa mère du
cellier et la maquiller. Ce soir, après le dîner, ils regarderont
un bon vieux film ensemble.
« Le mendiant »
Il a toujours sur les talons un caniche aussi sale et gras
que lui. Il pose une écuelle sur un carton en piteux état, à côté d'un désordre
de vieilleries crasseuses et inutilisables. Les gens lui jettent
vaguement quelques piécettes en passant. Il est bien triste de le voir aussi
misérable et si vieux. Quand
il pleut ou quand il fait très froid dehors, il se réfugie dans un bar, boit un
cognac, sans parler à personne. Chaque matin, sur le chemin de l’école,
maman et moi, nous passons devant lui. Elle m'attrape alors fermement par la
main et m'intime de ne pas le regarder, arguant que ça n’est plus mon père.
« Anniversaire »
Voyez par vous-même, monsieur, il ne manque aucun
détail : serpentins colorés, ballons, petites boîtes de confiseries, une piñata,
un gâteau au chocolat avec des noix et les cinquante-cinq bougies. Le traiteur
est prévenu : on servira un buffet pour dix convives. En ce qui concerne les
cadeaux, j’ai pris la peine de vous les acheter moi-même, monsieur, et de les
déposer dans la salle de séjour. Je crois, monsieur, que ce sera une fête
d’anniversaire inoubliable. Pour votre femme, vos quatre enfants et vos
trois amis d’enfance ; ne vous en faites pas. Je les ai loués à
l’agence ce matin.
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