Alguien besó suavemente mis mejillas, me dio las buenas noches en un susurro, y con mucho sigilo, apagó la luz de mi cuarto para siempre.
miércoles, 16 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
La bestia por dentro
Bosque adentro, un estruendo sacudió la tierra y la noche nos cayó encima. Valientes aún, ingresamos en la boca de la caverna, y a tientas, entre babas y brozas, fuimos descendiendo, seguros ya de que estábamos cerca, muy cerca, del palpitante corazón de la bestia.
viernes, 11 de marzo de 2011
Slawomir Mrozek
Hoy inauguro una nueva sección, Otros micros de Otros, a la que iré trayendo poco a poco algunos de los que considero verdaderos maestros de la microficción internacional, y a los que he fatigado como una hormiguita desde hace años. El autor de hoy es el polaco Slawomir Mrozek, con un micro que resume a las claras lo que su literatura tiene de broma de relojería, preparada siempre para hacer estallar nuestras risas.
LA MOSCA
Me estaba molestando una mosca. Yo la espantaba, pero ella volvía, así que la volvía a espantar. Finalmente, me dijo:
-Con que no, ¿eh? Vale, esperaré a que…
Se apartó un poco y se posó sobre un perro muerto.
-¿A qué? –pregunté.
No contestó. Y yo no insistí, temiendo conocer ya la respuesta.
(Slawomir Mrozek, La mosca, Acantilado, traducción de Joanna Albin, Barcelona, 2005)
(Slawomir Mrozek, La mosca, Acantilado, traducción de Joanna Albin, Barcelona, 2005)
jueves, 10 de marzo de 2011
Casi perfecto
Con este amargor tan extraño que destila nuestro hijo Mario, ya no hay quien pueda. Su madre y yo lo hemos intentado todo. Pero unas veces por un motivo, y otras por otro, no hace falta siquiera que abra la boca para expresarnos calladamente que nos detesta. Últimamente, como una mala cosa que lo apresara de pronto, se encierra en su cuarto para no vernos. Está claro que algo grave aguijonea su débil disposición de ánimo. Tal vez la culpa es nuestra, por sobreprotegerlo. Pero si no fuera por eso, y porque está a punto de cumplir cincuenta años, sería un hijo modélico, casi perfecto.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Canto XII
Instruido por la hechicera de Eea sobre el peligro de las voces de las sirenas -que condena a quien las oye a naufragar en la bruma túrbida de la demencia-, ordené tajantemente a mis alumnos que se taponaran los oídos con cera. Entonces, trenzado yo mismo a mi cátedra por una cuerda de perlón, comenzamos a leer -sin miedo ya a perder el juicio- el proceloso canto XII de la Odisea.
domingo, 6 de marzo de 2011
Muertos
Todas las noches me llama, y entre débiles zollipos y errátiles gimoteos, oigo su vocecita menuda rota por el miedo. Una vez más le digo que no llore, que no se acobarde, que ahí, donde está, nadie va a hacerle daño. Pero una vez más le miento, y no le digo que estamos muertos.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Al otro lado
La niña del espejo ya no me escupe. Ni sus insultos de verraca ni sus afiladas burlas me acobardan. Ahora soy yo, dentro del espejo, la que aguarda la llegada de otra niña insolente para vejarla.
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